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Transparencia total

0 % de comisión: entonces, ¿de qué vivís?

Es LA pregunta que nos hacen. Y es sana — cuando algo parece demasiado bonito, haces bien en buscar la trampa. Aquí va la respuesta, clara y sin zonas de sombra.

El Capitán Food, con las manos abiertas tras un gran libro de cuentas abierto
«Aquí, las cuentas están abiertas.»

Primero, la regla de oro.

Tú, hostelero, no pagas nunca comisión sobre tus platos. 0 €, en todos los casos. El servicio no se financia a tu costa. Si solo te quedas con una cosa, que sea esta.

Entonces, ¿quién paga?

El servicio se financia con una contribución del cliente, añadida a su pedido con precio libre: cada uno da lo que quiere para sostener una alternativa local y justa. Es una apuesta asumida — la de que un cliente informado prefiere apoyar al comercio de su ciudad antes que a una multinacional. Creemos en ella, y te la contamos como una apuesta, no como una certeza.

¿Y si un cliente no contribuye? No pasa nada, sin juicios: no hay contribución en ese pedido, y para ti siempre 0 comisión. Las comisiones de pago con tarjeta son las bancarias estándar de cualquier cobro online — como en tu datáfono de siempre — nunca un porcentaje sobre tus platos, nunca un recargo añadido al cliente.

¿Y si la apuesta no sale?

Preferimos decírtelo ahora, negro sobre blanco. Captain.Food no es un producto comercial: es un bien común digital, open source. Así que no habrá ni comisión ni tabla de tarifas. Si las contribuciones voluntarias no bastaran para cubrir el funcionamiento, repartiríamos, a precio de coste, lo estrictamente necesario:

Y en cuanto el modelo lo permita, todo eso desaparece: vuelta al gratis. El objetivo no es vender software, sino sostener un bien común abierto a todos — no una cláusula en letra pequeña.

Quedará un coste que no escondemos: el reparto (un canal por llegar) — pagar dignamente a quien lo trae. Sería la única partida en la que contribuirías, y solo en tus pedidos entregados: tu parte estaría limitada por el margen mínimo que tú fijas, y el cliente pagaría la diferencia. Te lo explicamos todo, con cifras →

Ejemplo ilustrativo — un pedido de 30 €

  • Lo que te llevas tú 30 € 0 comisión
  • Lo que paga el cliente 32,99 €
  • 30 € por tus platos + 2,99 € de contribución libre del cliente (ejemplo)

¿El cliente no quiere contribuir? No pasa nada, sin juicios: sin contribución en ese pedido. Tú no pagas ninguna comisión sobre tus platos. (En un pedido a domicilio — un canal por llegar —, se añadirá un coste de servicio para pagar al repartidor, compartido con el cliente y limitado por tu margen: ver el detalle.)

En una plataforma con ~30 % de comisión, del mismo pedido te quedarían solo unos 21 €.

Importes a título de ejemplo para ilustrar el principio, no una tabla de tarifas.

Por qué este modelo nos impide exprimirte más adelante

Una plataforma clásica gana más subiendo su comisión. Nosotros no: no cobramos comisión, así que no tenemos esa palanca. Y el estatuto al que aspiramos — empresa solidaria de utilidad social (ESUS, un estatuto legal francés), con rumbo a una cooperativa (SCIC) — enmarcaría jurídicamente lo que tenemos derecho a hacer. El peaje no queremos ni poder llegar a serlo. El objetivo es escribirlo en nuestras reglas, no solo en nuestras intenciones.

Transparencia hasta el final: nuestras cuentas en público

La mejor salvaguarda contra las promesas al aire es poder comprobar. Así que abrimos nuestras cuentas con transparencia total en Open Collective: cada contribución recibida y cada gasto realizado están pensados para ser visibles públicamente, al euro — para ti, para los repartidores, para quien quiera mirar. Estamos empezando; la página se irá llenando a medida que avancemos. No tienes que creernos por nuestra palabra: podrás comprobarlo.

Por prudencia, una provisión para el IVA figurará allí como una línea de gasto con entidad propia. Y para ser claros: las contribuciones no son donativos con derecho a deducción fiscal — son un apoyo al servicio, no un donativo desgravable.

→ Ver nuestras cuentas en Open Collective

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